FOTOGRAFIA Y PINTURA


MARMOTARROJA

Sus fotos eran lo más hermoso del mundo. En realidad,no eran solo suyas. Eran cosas que nos pasaban todo el tiempo, pero sólo ella sabía verlas. Eso era lo importante. Yo pensaba en el ayer o en el mañana, pero ella pensaba siempre en el ahora. Por eso su presente era tan grande, como un salón de baile, y ella bailaba en él. Y el mío era un oscuro cuarto trastero, en el que no encontraba nunca nada. Cuando veía sus fotos pensaba en todo esto, pero ya era tarde, como tener en la mano un billete de tren, que ya pasó, y al que solo se subió ella. Sergio Álvarez Sánchez

jueves, 11 de febrero de 2010

PÁJAROS


Fotografía: M. Muñoz, 2009


El otro día estuvimos haciendo fotos a los gorriones desde la terraza. Se posaban sobre un toldo blanco, apenas a cincuenta centímetros, recogiendo las migas de pan del desayuno. Las fotos fueron preciosas. Simplemente sucedió, no lo buscamos. Ayer lo volvimos a intentar a propósito: plato de migas de pan, cámara preparada, mucho silencio... Las fotos no fueron ni la mitad de buenas. Así llega la felicidad, sin ningún aviso, e igual que llega, se marcha. Nos quedan las fotos, pero aunque las sigamos todas, como migas de pan pulgarcito, no volveremos al mismo lugar... aunque también es cierto que un erizo que saqué anoche del mar es lo más parecido al mar que ahora llevo conmigo. S.A.S.


Fotografía: M. Muñoz, 2009









2 comentarios:

  1. Fantásticas fotos de Marta -me encanta la de los pájaros azules- y precioso texto de Sergio.

    Saludos,
    Antonio

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  2. Para buscarle una foto...quizá mía

    AJENO

    Largo se le hace el día a quien no ama
    y él lo sabe. Y él oye ese tañido
    corto y duro del cuerpo, su cascada
    canción, siempre sonando a lejanía.
    Cierra su puerta y queda bien cerrada;
    sale y, por un momento, sus rodillas
    se le van hacia el suelo. Pero el alba,
    con peligrosa generosidad,
    le refresca y le yergue. Está muy clara
    su calle, y la pasea con pie oscuro,
    y cojea en seguida porque anda
    sólo con su fatiga. Y dice aire:
    palabras muertas con su boca viva.
    Prisionero por no querer, abraza
    su propia soledad. Y está seguro,
    más seguro que nadie porque nada
    poseerá; y él bien sabe que nunca
    vivirá aquí, en la tierra. A quien no ama,
    ¿cómo podemos conocer o cómo
    perdonar? Día largo y aún más larga
    la noche. Mentirá al sacar la llave.
    Entrará. Y nunca habitará su casa.

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